INEVITABLES FIESTAS – ORIOL MOYA – 20221223
Corren tiempos navideños! Alegría porque sí, a ver las luces, a comprar, a consumir, a comer y a beber… y a reunirse. Como reza el viejo chiste: “Qué tal las Fiestas? Bien, o en familia?”.
Uno de los peores momentos navideños que recuerdo fue de pequeño, con mis papis y hermanos, entre una barahúnda de gente, frente a un abigarrado escenario de juguetes, muñecos y cachivaches varios, al son de un himno propio de las Juventudes Hitlerianas: “CORTILANDIA, CORTILANDIA, VAMOS TODOS A CANTAR…”. No pude por más de pensar: “Menuda Apología del Consumismo!!!!”. Por esas fechas empecé a afirmarme en mis convicciones Marxistas. Hoy en día he evolucionado hacia el Groucho-Marxismo. Una de sus citas más célebre es la de: “El dinero no me hace feliz: ME HACE FALTA!!”. O bien: “La Felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña Fortuna, una pequeña Mansión, un pequeño Yate…”.
Lo de la Familia más o menos está bien: juntarse, comer, beber, cantar, contar historias fermosas… la parte mala es cuando empiezan mis hermanos a jugar una partida de Rol, Cartas (tipo “Magic”, nada de Mus, Tute, Cinquillo…), generalmente ocupando la mesa del Salón, y condenando a mis pobres Papis a acurrucarse en la Cocina, a ver la TV pequeña, hasta que mis queridos hermanitos (y mi hermana), dan por terminada la sesión de RPG, Karaoke, Juego de Mesa… y otras actividades diabólicas y poco recomendables en general. Vamos, lo de todos los años.
Menos mal que tengo una estupenda relación con mi querida cuñada Sagra y mi querido cuñado Uge. Al contrario del tópico tan extendido acerca de cuñados/as, es con ellos con quien tengo una relación más fluida, y una conversación más interesante. En estas ocasiones, cuando toca echar el cigarrillo, o bien apartarse un poco del grupo principal, surgen confidencias, reflexiones, críticas constructivas… y cotilleos, por qué no decirlo. Me resulta extremadamente placentera esta parte de la Fiesta, a diferencia del resto de mi familia “de sangre”. Quizá tenga razón mi querido cuñado en eso de que “soy Adoptao”.
El balance que saco de estas celebraciones del Solsticio de Invierno (eso significan para mí) es quedarme con lo bueno, y olvidar rápidamente lo malo. Así, tomamos renovado impulso para hacer la digestión, procesar la resaca, y afrontar el año venidero con talante optimista y constructivo. Y así mientras el cuerpo aguante.
Por último, tan sólo me queda por decir: FELICES FIESTAS!!

Esa parte de reunirse con la familia, y charlar con los que queremos es siempre lo mejor, da igual si es navidad o cualquier otra fecha del año.
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